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El Nuevo Principio - Tengen Toppa Gurren Lagann! [entries|archive|friends|userinfo]
Tengen Toppa Gurren Lagann!

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El Nuevo Principio [Oct. 5th, 2013|11:25 pm]
Tengen Toppa Gurren Lagann!

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El fin cayó sobre nosotros y nadie lo vió venir. Primero fueron los cambios climáticos y los terremotos alrededor del mundo. Luego llegó el fuego del cielo, ¿recuerdan a Mitch, a Katrina y los demás huracanes? Bueno, pues a nosotros ni siquiera nos dió tiempo de nombrar a los meteoritos. Símplemente aparecían en el radar y muchas zonas pobladas de la Tierra se vieron afectadas… cosa curiosa, cayeron en la mayoría de las grandes ciudades, pero evadieron los bosques, el mar y las partes inhabitadas del planeta.

Todo es EL caos. Sobrevivió una cantidad risible de toda la población mundial y no fue suficiente para hacer un cambio. Se vino más abajo la economía. La gente peleó por el agua, la comida y las medicinas. Murieron demasiados… demasiados. Los pocos sabios que quedan –científicos e investigadores- dan un estimado: quedamos aproximadamente 39 millones de personas en todo el mundo, y una tercera parte de ese número son niños huérfanos de las últimas guerras. De forma optimista sólo vivirá la mitad de ellos y los más pequeños, pues...

¿Por qué los gobiernos del mundo no invirtieron más en la ciencia que en cualquier otra cosa? ¿Por qué no fueron capaces de ver lo que venía? Con un demonio, ¿por qué no le hicimos caso a los predicadores? No tiene caso que a estas alturas piense en los por qués y los hubieras. Nosotros tenemos la culpa de todo. Nunca me he considerado como una persona de fe, pero todas las cosas raras que están pasando en éstos días me están haciendo pensar en que tal vez en el universo sí hay Alguien que nos está pasando la factura.

Ah, los animales se están comportando raro también. Primero empezaron los pájaros; como salido de una película de Hitchcock, pero en ésta ocasión no eran sólo cuervos y gaviotas, sino gorriones, tordos, pericos y toda clase de rapaces. A la orden de un inequívoco poder invisible se comieron a todos los muertos, dejando a su paso millones de huesos apestosos en el suelo.

Entonces el resto de los animales hicieron lo impensable: se volvieron contra nosotros. Todos ellos, bestias salvajes e incluso nuestras mascotas. Es como si el planeta mismo quisiera deshacerse de su parásito más dañino. Nuestra tecnología no sirve de nada, los meteoritos destruyeron casi todos los satélites y sólo unos cuantos privilegiados tienen acceso a radio.

Teníamos unos vecinos, pero hace un mes murieron todos. Sólo la niña de 6 años sobrevivió al ataque de una jauría de lobos. Ella está ahora a salvo con nosotros y nos dijo que en un arranque de desesperación, su padre había matado por la mañana a uno de los dos perros que tenían, todo para que la familia pudiera comer al menos dos semanas. La niña estaba hecha un mar de llanto, estaba segura de que murieron por su culpa. Nos contó que ella había sido la única que suplicó por la vida del perro y la única que no comió de su carne. Ésa misma noche se levantó en silencio y desató a la mascota que le quedaba.

Cora. Tenemos mucha hambre, por favor vete antes de que papá te mate también. Vete. ¡Te quiero mucho!”

Unos días después la perra apareció de nuevo y todos en casa fueron tras ella. Los lobos aparecieron de la nada, mataron primero al padre y a los hermanos de la niña, pero Cora impidió que mataran a su dueña. De hecho, la perra la guió hasta nuestra casa y poco después partió con los lobos.

Nosotros tenemos una gata… y en éste preciso momento temblar de miedo es poco comparado a lo que siento. La semana pasada Bastet se escapó. La niña dice que había escuchado rugidos en la noche. Rugidos de león a lo lejos. Mi familia y yo estamos histéricos, sabemos que somos los siguientes. La gata llegó hoy y se quedó delante de la puerta esperando a que saliéramos. Recordé lo que pasó con Cora. Ella volvió y llevó a todos a los lobos. No pasará lo mismo aquí. Saldré sólo yo. Mis hijos no quieren que me vaya, pero les digo que voy a estar bien aunque no me lo crea.

Sigo a Bastet, la quiero cargar pero ella no se deja. Nos alejamos mucho de la casa, a un lugar donde hay yerba alta y mucho silencio. Mi mascota se detiene, se echa en el suelo cuan larga es y me mira. Quiero ir a acariciarla, pero antes de que dé el paso, un ronroneo largo, profundo y gutural me detiene. Los leones están aquí. Puedo olerlos, esa mezcla de orín y de gato gigante. La maleza cruje y se mueve. Cuatro leonas maduras y un macho joven salen de la yerba alta. Me paralizo, el miedo acuchilla mis miembros y mi cabeza. Antes de darme cuenta estoy llorando y susurrándole palabras al Dios al que jamás me había dirigido. Las leonas muestran sus dientes y gruñen. Y mi gata está echada delante, mirándome con ojos amarillos y llenos de juicio.

Bastet” dije llorando de puro terror, “Si me has traído hasta aquí es porque entiendes muchas cosas y antes no lo ví… sé que en muchas ocasiones no hemos sido buenos contigo. Los niños te han pateado un par de veces, ahora mismo no te alimentamos bien e incluso regalamos a muchos de tus hijos”

Las leonas rugen y cierro los ojos y bajo la cabeza. Ya no importa lo descabellada que pueda ser la idea, yo sé que ellas entienden todo lo que digo. Lo más seguro es que le están pidiendo permiso para matarme ya mismo.

¡Lamento todas las veces que fui malo contigo! ¡Pero escucha! ¡Te hemos cuidado, jugamos contigo, no te hemos comido! ¡Jamás he pensado en hacerlo! Si consideras que he sido injusto, por favor Bastet… mátame a mí y perdona la vida de mis hijos. Por favor… haz lo que consideres justo.”

La gata parpadeó lento una sola vez. Las leonas detrás de ella se paseaban de un lado a otro como si un muro invisible las detuviera. Bastet giró la cabeza y miró a la leona más vieja, la leona más vieja miró al macho y luego el macho me miró a mí. Todos ellos se acercan y yo me dejo caer al suelo, llorando y suplicándole a un gato al final de mi vida… si me lo hubieran dicho, jamás lo habría creído.

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